Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las carreteras que bajan hacia el Tequendama o https://amberodhu989972.mdkblog.com/46402914/la-sabana-exclusiva-lujo-sol-y-naturaleza-en-las-fincas-de-cundinamarca